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ULTIMO PROGRAMA

No robarás

El séptimo mandamiento nos prohíbe quitar o retener lo ajeno contra la voluntad de su dueño y causar daño al prójimo en sus bienes.

La codicia y el egoísmo llevan a cometer muchos pecados contra el séptimo mandamiento.

Este séptimo mandamiento te prohíbe el acto exterior de apropiarte de la propiedad ajena, y al mismo tiempo, este mandamiento encauza el principio de la propiedad privada. Y prescribe el respeto y la promoción de la dignidad de la persona humana en materia de bienes materiales y económicos. Además este mandamiento exige estas virtudes: la justicia, la caridad, la templanza.
 
Por culpa del pecado, el hombre se hizo avariento y envidioso, y nació en él una fuerte tendencia a tener más que los demás, apareciendo así como el más poderoso. Cuando el hombre se deja llevar por esta tendencia, entonces es más fácil que comiencen los robos, las injusticias, los abusos, el reparto injusto de las riquezas, las injusticias de los ricos hacia los pobres, las estructuras injustas.

Este mandamiento prohíbe también el fraude: robar con apariencias legales, con astucia, falsificaciones, mentiras, hipocresías, pesos falsos, ficciones de marcas y procedencias, etcétera. Todo esto en algunas partes es “pan cotidiano” que algunos amasan y se comen tranquilamente, y como si nada. Tú, ¡atento, de ahora en adelante!

Algunos modos modernos de robar son la emisión de cheques sin fondo, o la firma de letras de cambio que no podrán nunca ser pagadas. Tan ladrón es el atracador con metralleta, como el que roba con guante blanco aprovechándose de la necesidad para sacar el dinero abusivamente. ¿Te ha tocado ver, sufrir algo de esto…o hacer? ¿Sabías que todo esto es atentado contra este mandamiento de la ley de Dios? ¡Afina bien tu conciencia! La conciencia es el santuario donde Dios habla. Si la corrompes, corres peligro de que ya no puedas escuchar la voz de Dios que siempre te dirá: “Haz el bien; evita el mal”.

Pueden ser pecado grave los precios injustos que se ponen en ciertas circunstancias en tiendas de comidas, ropa o en comercios.

Ladrones con guante blanco son también aquellos que exigen dinero por un servicio al que por su cargo estaban obligados. Es distinto recibir un regalo hecho libremente por quien está agradecido a tu servicio.

Roban igualmente los que cobran sueldo por un puesto, cargo, destino, servicio, etc., y no lo desempeñan o lo desempeñan mal. Como me contaron en un cierto colegio: cada mes venía a recoger su cheque un profesor que nunca daba clases, pues mandaba un sustituto, a quien también daban su respectivo cheque. ¡Puros amaños con la administración del colegio! ¡Qué descaro! ¿No crees? Eso no es honestidad ni transparencia.

Puede haber robos que la justicia humana no pueda castigar, pero que no dejará Dios sin castigo. Por ejemplo, el que se niega a pagar una deuda cierta porque al acreedor se le ha extraviado el documento y no tiene testigos.

Otras clases de robo son la usura, las trampas jugando dinero y en las compraventas, etc. Para la justicia en las compraventas hay que tener en cuenta que ninguno de los contratantes quiere hacer un regalo al otro; sino que ambos aspiran a un servicio recíproco, cambiando objetos de igual valor, pero de distinta utilidad para cada uno. En todo intercambio de bienes, cada una de las partes ha de recibir la justa y correspondiente contrapartida.

 

 

 

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No cometerás actos impuros
El cuerpo de un cristiano es Templo de Dios y no debemos profanarlo cometiendo pecados de impureza.

 

No Matarás
Se dijo a sus antepasados: “No matarás”, el homicida tendrá que enfrentarse a un juicio. (Mt 5, 21)

 

Afinidad en el noviazgo
Para casarse es indispensable amarse, es preciso conocerse y primero hay que encontrarse.

 

Honra a tu padre y a tu madre
Quien honra a su padre expía sus pecados, quien respeta a su madre, acumula tesoros. Sirácida 3, 3-4

 

Santificar las fiestas
«El día séptimo será día de descanso completo, consagrado al Señor» (Ex 31,15).

 

No tomarás el nombre de Dios en vano
Se dijo a los antepasados “No perjurarás” Pues yo os digo que no juréis en modo alguno (Mt 5, 33-34)

 

Amor y enamoramiento
Amar es donarse. Cuando te enamores, pregúntate si eres capaz de amar.

 

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