El Papa al Camino Neocatecumenal: Testimonien la unidad, sin cerrarse
León XIV agradece a los miembros del movimiento por su misión evangelizadora y les anima a promover la unidad en la Iglesia, evitando rigidez y moralismos.
Isabella H. de Carvalho – Ciudad del Vaticano
El Papa León XIV agradeció al Camino Neocatecumenal por su testimonio y su labor en la difusión del Evangelio en todo el mundo, e instó a sus miembros a promover la unidad y evitar la rigidez y el moralismo, durante un encuentro con los líderes del movimiento en el Vaticano, el lunes 19 de enero de 2026.
«Avancen con alegría y humildad, sin cerrarse, como constructores y testigos de comunión», dijo el Pontífice. «La Iglesia los acompaña, los apoya y le agradece lo que hacen».
El Camino Neocatecumenal es un itinerario de formación católica fundado en España en los años 60 por Kiko Argüello y Carmen Hernández. Está compuesto por pequeñas comunidades que siguen un proceso de redescubrimiento del Bautismo y de formación continua en la fe. Actualmente, el movimiento está presente en 139 países y cuenta con más de 20.000 comunidades.
El encuentro con el Santo Padre tuvo lugar en el Aula de las Bendiciones del Vaticano y reunió a cientos de personas, incluyendo obispos, sacerdotes, miembros del Camino y representantes de distintas comunidades, junto al equipo internacional que lidera actualmente el movimiento: Kiko Argüello, María Ascensión Romero y el padre Mario Pezzi.

Reavivar la alegría de la fe
León XIV destacó primero el carisma misionero que caracteriza al Camino Neocatecumenal, señalando que constituye «un aporte valioso para la vida de la Iglesia».
Agradeció y animó especialmente a las familias del Camino que, «siguiendo el impulso del Espíritu, dejan la seguridad de la vida cotidiana y se embarcan en la misión, incluso en territorios lejanos y difíciles, con el único deseo de anunciar el Evangelio y ser testigos del amor de Dios».
El Obispo de Roma subrayó la labor de los equipos itinerantes, formados por familias, catequistas y sacerdotes, que «participan en la misión evangelizadora de toda la Iglesia». Sostuvo que estos equipos «contribuyen a despertar la fe de quienes nunca han oído hablar de Jesucristo, pero también de muchos bautizados que, aunque cristianos, han olvidado quién es Jesús», citando la intervención del Papa Francisco ante el grupo en 2015.
«Han reavivado el fuego del Evangelio donde parecía apagarse y han acompañado a numerosas personas y comunidades cristianas, despertándolas a la alegría de la fe, ayudándolas a redescubrir la belleza de conocer a Jesús y fomentando su crecimiento espiritual y compromiso de testimonio», aseveró León XIV.

Ser testigos de unidad
Prevost invitó también a los miembros del Camino a mantener «vigilancia interior y capacidad crítica sabia» para discernir los riesgos que siempre acechan en la vida espiritual y eclesial.
Recordó que el Bautismo nos une a Cristo y nos hace miembros vivos de su cuerpo, de su pueblo y de su familia, y que «si el Espíritu concede a cada uno una manifestación particular, es para la misión de la Iglesia».
«Los carismas deben estar siempre al servicio del Reino de Dios y de la única Iglesia de Cristo, donde ningún don de Dios es más importante que otro -excepto la caridad, que los perfecciona y armoniza a todos-y ningún ministerio debe convertirse en motivo para sentirse superior a los hermanos o excluir a quienes piensan distinto», explicó el Pontífice. Por ello, los animó a ser «testigos de esta unidad».
Evitar rigidez y moralismo
«Su misión es particular, pero no exclusiva; su carisma es específico, pero da fruto en comunión con los demás dones presentes en la vida de la Iglesia; hacen mucho bien, pero su fin es permitir que las personas conozcan a Cristo, respetando siempre la vida y conciencia de cada uno», añadió.
Los instó a vivir su espiritualidad sin separarse del resto del cuerpo eclesial y a formar parte «de la pastoral ordinaria de las parroquias y sus diversas realidades, en plena comunión con los hermanos y, en particular, con sacerdotes y obispos».
Citando la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios, el Sucesor de Pedro recordó que la Iglesia enseña que «donde está el Espíritu del Señor, hay libertad». Por ello, la proclamación del Evangelio, la catequesis y las acciones pastorales deben mantenerse libres de imposiciones, rigidez o moralismos, para que no generen culpa o temor, sino liberación interior.
Al concluir, León XIV impartió su bendición y agradeció al grupo por su compromiso, «testimonio alegre» y servicio a la Iglesia y al mundo, alentándolos a «continuar con entusiasmo».
Fuente: vaticannews